El CEIP Jesús Baeza de Valdepeñas protagoniza una nueva muestra del ciclo “Delegación Abierta” con una exposición dedicada a uno de los proyectos que mejor definen su identidad educativa: una transformación profunda del tiempo de recreo para convertirlo en un espacio más inclusivo, seguro y participativo para todo el alumnado.
La exposición, inaugurada el 17 de marzo en el hall de entrada de la Delegación Provincial de Educación, Cultura y Deportes en Ciudad Real, pone el foco en una idea tan sencilla como poderosa: “Si cambiamos los recreos, cambiamos nuestra escuela”. Y, en este caso, no es un lema vacío. Es la expresión de un trabajo sostenido que ha permitido reorganizar uno de los momentos más delicados de la jornada escolar hasta convertirlo en una oportunidad educativa en toda regla.
El punto de partida no era fácil. El centro dispone de un patio pequeño para todo el alumnado, lo que obliga a organizar dos turnos de recreo, uno para Educación Infantil y otro para Educación Primaria. En los momentos de mayor matrícula, llegaron a coincidir en el patio hasta 360 alumnos y alumnas, una situación que generaba accidentes, tensión y problemas de convivencia. A esa dificultad se sumaba otra menos visible, pero igual de importante: había niños y niñas para quienes el recreo, lejos de ser un momento de descanso, se convertía en una experiencia de angustia o malestar.
A partir de esa realidad, el colegio empezó a buscar alternativas. Primero fueron actuaciones concretas, casi artesanales, pensadas para responder a necesidades muy específicas. Después llegaron nuevas propuestas, más profesorado implicado, la colaboración del equipo de orientación, la apertura de espacios distintos y la participación de las familias. Poco a poco, lo que en un principio era un pequeño programa de recreos inclusivos fue creciendo hasta convertirse en una auténtica reestructuración del recreo.
Hoy ese cambio se traduce en una organización estable que moviliza al conjunto del centro. Al inicio del curso, el claustro planifica las actividades y distribuye los espacios y tiempos. En la actualidad, el CEIP Jesús Baeza desarrolla seis talleres diarios, con una participación media de 80 a 85 alumnos y alumnas cada día, lo que reduce de forma notable el número de escolares que permanecen simultáneamente en el patio. El resultado no es menor: en lo que va de curso, el centro solo ha registrado una incidencia con apertura de parte disciplinario por conducta contraria a las normas de convivencia durante el recreo.
La oferta de actividades es amplia y responde a intereses muy diversos. Durante esos 30 minutos, el alumnado puede elegir entre biblioteca, cocina, juegos de mesa, pabellón, baile, teatro, ajedrez, videograbaciones, manualidades, huerto, pódcast o aula secreta. Hay talleres organizados por niveles y otros en los que conviven niños y niñas de distintas edades, desde los 6 hasta los 12 años. Esa mezcla, lejos de ser un problema, refuerza la convivencia y multiplica las oportunidades de relación, aprendizaje y cuidado mutuo.
La clave está, precisamente, en que el recreo deja de entenderse como un tiempo vacío o puramente espontáneo y pasa a formar parte del proyecto educativo del centro. Ya no se habla de una actividad complementaria o paralela, sino de su manera de vivir el recreo: un modelo en el que cada alumno o alumna puede decidir qué le apetece hacer en ese momento y encontrar un espacio en el que sentirse bien.
Además, algunas de estas propuestas han ido dando frutos muy concretos. Del taller de ajedrez, por ejemplo, han salido equipos que ya participan en campeonatos locales y provinciales. El grupo de teatro, por su parte, ha asumido de forma voluntaria el compromiso de preparar una representación para las Jornadas de Teatro Escolar organizadas por el Ayuntamiento de Valdepeñas. También el taller de manualidades, impulsado por un grupo de madres y subvencionado por la AMPA, se ha convertido en una pieza importante de la vida del centro, al encargarse de la decoración vinculada a celebraciones y fechas señaladas como Navidad, el Día de la Paz, Carnaval, la Semana del Libro o las actividades relacionadas con la igualdad.
La biblioteca escolar también se incorpora a esta dinámica, abierta dos días a la semana como espacio de lectura, tranquilidad y préstamo de libros. Y entre las propuestas que más interés despiertan se encuentra “La puerta azul”, el pódcast de los recreos inclusivos, en el que participa un grupo de alumnos y alumnas que cada jueves convierte ese tiempo en una experiencia de expresión, creatividad y comunicación.
Tras la inauguración de la exposición, parte del alumnado grabó precisamente un nuevo episodio de “La puerta azul” con la participación del delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes, José Jesús Caro Sierra. Durante la conversación, los niños y niñas mostraron una curiosidad amplia y espontánea, con preguntas sobre el número de alumnos y alumnas que hay en la provincia, la cantidad de colegios e institutos, la realidad de los centros con muy poca matrícula —como los de pequeñas localidades—, la organización de sus clases o cómo era la escuela en la infancia del propio delegado.
La exposición que ahora puede visitarse en la Delegación recoge esa manera de entender la educación desde lo cotidiano. Fotografías, materiales y ejemplos muestran cómo se organiza este recreo distinto y cómo un problema inicial de espacio y convivencia ha terminado dando lugar a una experiencia educativa sólida, compartida y llena de sentido. Porque, a veces, los cambios más profundos no empiezan con grandes discursos, sino con algo mucho más cercano: escuchar lo que ocurre en el patio y atreverse a imaginar que puede ser de otra manera.