Recursos sobre acoso entre iguales
Banco de recursos
Banco de recursos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes
Reúne guías y materiales de referencia para prevenir, detectar e intervenir ante situaciones de acoso escolar y ciberacoso en los centros educativos. Incluye recursos dirigidos a profesorado, equipos directivos, familias y comunidad educativa, con orientaciones sobre convivencia, diversidad, uso seguro de entornos digitales y protocolos de actuación.
Preguntas frecuentes
Se considera acoso entre iguales cuando las conductas se repiten en el tiempo, hay intención de hacer daño (físico, verbal, psicológico o digital) y existe un desequilibrio de poder que dificulta que la víctima pueda defenderse.
Si hay insultos, humillaciones, exclusiones o agresiones que se repiten varios días o semanas y tu hijo/a muestra miedo, malestar o rechazo a ir al centro, debes tratarlo como posible acoso, no como “cosas de niños”.
Ante la duda, habla con tu hijo/a, recopila información y ponte en contacto con el centro educativo para valorar la situación y activar las medidas de apoyo y protección necesarias. Si los hechos son especialmente graves o pueden constituir un delito, podrás solicitar también ayuda a otros recursos especializados.
Debes preocuparte especialmente si observas cambios bruscos: no quiere ir al colegio, se queja de dolores de cabeza o estómago sin causa médica clara, duerme peor, baja su rendimiento o se muestra más irritable, triste o aislado.
También es relevante si borra mensajes o contenido del móvil con nerviosismo, o se muestra ansioso después de usar redes o juegos online.
Escúchale sin interrumpir ni minimizar (“no es para tanto”) y evita culparle (“algo habrás hecho”).
Repite con claridad que no tiene la culpa, que hizo bien contándolo y que tú te vas a ocupar de ayudar y protegerle, involucrándole en las decisiones que se tomen.
Cuanta más información tengas, más eficaz será la intervención. Es importante que recojas información referida a qué ocurre (insultos, agresiones, difusión de contenido, etc.), quiénes participan o han participado, así como el lugar, espacio o dónde ha sucedido. Si dispones de información concreta de fechas y frecuencia, mucho mejor.
Guarda capturas de pantalla de mensajes, fotos, vídeos, comentarios, listas de difusión, etc., siempre con fecha visible. No respondas desde la cuenta del menor a los agresores; es mejor conservar las pruebas y, si procede, bloquear o cambiar privacidad después de haberlas recogido.
Habla con el tutor/a, con la persona responsable de convivencia u orientación o con el equipo directivo.
Explica los hechos de forma concreta, y solicita explícitamente que se estudie el caso como posible acoso o ciberacoso, y se apliquen los protocolos correspondientes al caso.
Pide que se valore la situación según el protocolo de acoso o ciberacoso entre iguales, que se adopten medidas de protección inmediatas (mayor supervisión, cambios de asiento, separación de agresores, vigilancia en patio, etc.) y que te informen por escrito de las actuaciones.
Solicita también una nueva reunión en una fecha concreta para revisar la evolución.
Escúchale con atención y sin juzgar, transmítele calma y hazle sentir que no es responsable de lo que está ocurriendo. Recuérdale que no está solo/a y que vais a afrontar la situación juntos.
Toma en serio sus preocupaciones, mantén una comunicación cercana y refuerza aquellas actividades, amistades y espacios donde se sienta seguro y valorado.
Si, a pesar del apoyo familiar y escolar, continúa mostrando un elevado nivel de malestar, considera la posibilidad de buscar ayuda especializada.
El programa de prevención e intervención en acoso escolar y ciberacoso #TúCuentas proporciona atención psicológica especializada a víctimas, agresores/as y observadores.
Debes considerar recursos externos cuando tengas señales tempranas del acoso, especialmente si hay lesiones físicas, amenazas graves, difusión de imágenes íntimas, discurso de odio, persistencia del acoso pese a avisos o sensación de que el centro no actúa de forma adecuada.
En esos casos puedes acudir al pediatra o médico de familia, a servicios sociales, a las Fuerzas de seguridad, Guardia Civil o Policía Nacional, que además cuentan con personal especializado en investigación de delitos tecnológicos si fuese el caso, o solicitar asesoramiento jurídico especializado.
También tienes a tu disposición a la Inspección educativa para asesoramiento, información o cualquier tipo de ayuda.
Si consideras que la respuesta del centro no es suficiente o no se están adoptando medidas adecuadas, es importante dejar constancia por escrito de la situación, solicitando una respuesta formal. Puedes pedir una nueva reunión para revisar el caso y que se apliquen o revisen las medidas de protección y los protocolos correspondientes.
Si la situación continúa sin resolverse, puedes recurrir a Inspección educativa o informar a la Consejería de Educación para que supervise la actuación del centro y ofrezca orientación sobre cómo proceder.
En casos graves o con indicios de delito, también puede ser necesario buscar asesoramiento jurídico y/o interponer denuncia ante las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.
En todo momento, es recomendable seguir acompañando a tu hijo o hija, mantener la comunicación con el centro y registrar las actuaciones realizadas.
Sí, aunque normalmente lo hacen sus padres o tutores legales.
Debes saber que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad intervienen cuando existen amenazas graves, agresiones físicas, acoso continuado o en el caso de ciberacoso, delitos en redes sociales. Ante cualquier duda, es mejor solicitar ayuda.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad actúan si existen responsabilidades penales, pero si tienen conocimiento de un posible acoso o ciberacoso, pueden investigar los hechos, realizar las actuaciones necesarias para proteger a la víctima, asesorar a la familia o persona afectada y coordinarse con el centro educativo.
Los canales donde puedes solicitar ayuda son numerosos., destacando el centro educativo, Servicios sociales, Policía Nacional o Guardia Civil. Además, en esta web cuentas con “teléfonos de ayuda” directa, especializados, gratuitos y disponibles las 24 horas todos los días del año.
Lo primero es escucharle con calma y tratar de comprender qué ha ocurrido, sin minimizar los hechos ni justificar las conductas. Es importante ayudarle a asumir la responsabilidad de sus acciones y a comprender el impacto que estas pueden tener en la otra persona.
Colabora con el centro educativo para abordar la situación y transmitir un mensaje claro de rechazo hacia cualquier forma de acoso. Aprovecha la situación como una oportunidad educativa para trabajar valores como el respeto, la empatía y la resolución pacífica de conflictos.
Si las conductas se mantienen en el tiempo o existen dificultades emocionales o de comportamiento que puedan estar influyendo, puede ser recomendable buscar orientación profesional.
El programa de prevención e intervención en acoso escolar y ciberacoso #TúCuentas proporciona atención psicológica especializada a víctimas, agresores/as y observadores.
Sí. La familia desempeña un papel fundamental en la prevención del acoso escolar, ya que es el primer entorno donde niños y niñas aprenden a relacionarse con los demás. Algunas acciones clave son:
Fomentar la empatía y el respeto hacia otras personas.
Mantener una comunicación cercana y frecuente sobre su vida escolar y social.
Enseñar a resolver los conflictos mediante el diálogo y de forma pacífica.
Acompañar y supervisar el uso de las redes sociales y la tecnología.
Dar ejemplo, mostrando conductas basadas en el respeto, la escucha y la convivencia positiva.
La prevención comienza en el día a día, a través de las relaciones y valores que se transmiten en casa.